Maquiavelo decía que el príncipe debe ser amado y temido. Solo si no se puede ser ambas cosas, debe elegir entre ser amado y temido. Y Maquivelo decía que ante la duda, pues era mejor ser temido que amado.
En el fútbol, los tanos son temidos. Son temibles, como los alemanes. Pero nunca amados. Es difícil disfrutar del fútbol del catenaccio o de la potencia alemana. O de equipos cuya forma de llegar al gol es la pelota parada.
Argentina fue, efectivamente, amado en este Mundial. Tanto que los tres mejores goles del Mundial fueron argentinos.
Pero claro, Maquiavelo tenia razón. Los temidos tanos y alemanes vencieron a los amados argentinos y franceses (quien puede no amar a Zinedine a pesar del cabezazo?). Beyeza, nene, beyeza.
De lo que se trata es de a partir de la capacidad de poder ser amados, conseguir además ser temidos. Brasil lo ha logrado varias veces (particularmente en 1970). La selección de Bielsa había conseguido algo de eso, después se vino abajo en el 2002. Esta selección de Pekerman lo logro después del
Pero además Argentina en ese partido dio miedo. Como Colombia después de la gran goleada en el Monumental en el ’93? O ya era 1994?
El “buen pie” que es una virtud del futbolista latinoamericano, aunque no exclusiva, conduce con cierta facilidad al amor. Los buenos jugadores son mas queridos que los brutos. Pero claro, los brutos son mas temidos.
Es la asociación en un equipo lo que permite que los buenos jugadores puedan además ser temidos. El gol de Cambiasso a Serbia y Montenegro debe haber generado pánico a la vez que admiración en los directores técnicos de los otros equipos. A quien marco? Como controlo a estos 10 tipos que tocan y tocan y tocan y tocan y terminan haciendo un gol bellísimo de una jugada que parecía intrascendente? Tanto, que el público silbaba el toqueteo. Después no, después se dieron cuenta que el toqueteo podia conducir a un golazo. El famoso ooooole, ooooole, ooooole de las canchas argentinas.
Es decir. Se puede ser amado y temido. Argentina lo hizo de a ratos. Y como se hacer por mas tiempo? Para eso sirven las instituciones, bien lo explica Maquiavelo mismo en los Discorsi. Hay que institucionalizar un modo de juego. Hay que mostrarles a los pibes de primer grado el video del partido contra Serbia y Montenegro. Y el de Colombia en el Monumental. Y el Argentina 4 – Hungría 1 de 1982 en España. Y decir: a esto queremos jugar. Y buscarlo y buscarlo, porque la técnica esta.
Cuando este claro que a esto jugamos. Y cuando este claro que es “la nuestra” no porque lo decían los viejos de la platea, sino porque decidimos que sea “la nuestra” entonces con esa convicción (y no cambiando a Riquelme por Cambiasso y poniendo a Cruz en lugar de a Mecí) nuestras posibilidades de ser campeones del mundo serán mayores. La continuidad del trabajo, la continuidad del estilo.
Y no, seguir en la lógica pendular Argentina (el “stop and go” del fútbol?) y decidir que como ser amados no fue suficiente, ahora seremos temidos pero a costa de ser odiados como la selección del ’90. No digo la del ’86 porque si bien el estilo era el mismo el Diego no podía menos que por si solo ser, además de temido, amado.
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